
Cuando era niño mis padres me dijeron que a esta vida , a este mundo había llegado para encontrar la felicidad, mi felicidad .
Me decidí a encontrarla en mis sueños, en las nubes ,en la luz que la luna reflejaba y en las sombras que formaba .
La tuve unos años persiguiendo y golpeando un balón pero la perdí, la recupere tiempo después detrás de una guitarra entonando canciones jamas aprendidas, pero de nuevo iba a paso veloz y mis pequeños pies no pudieron alcanzarla.
Se me fue la niñez de entre los dedos, se me fue la ilusión, me abandonaron los años maravillosos y la efervescente adolescencia llego para enseñarme mas de una cosa de golpe.
Aprendí que el amor de una mujer habría de darmela para siempre , y me senté a esperarla vestido de gala, frente a la puerta de mi habitación, telón de la obra cuyo climax seria el mío.
Y sigo esperando pero ahora de pie, caminando, buscando, en la sonrisa amable, el la profundidad de los ojos en la caricia accidental .
Me siento observado por la soledad, oprimido por su presencia , atrapado en la carencia , encerrado en un cuarto si puertas ni ventanas.
Hoy decido no llorar, callarme y observar , aprender de la ausencia , a encontrar en lo inholoro la esencia.
Hoy decido que la felicidad no existe , a no ponerme triste por su inexistencia
La felicidad es a la sonrisa como el llanto a la tristeza , la felicidad no son largas jornadas de bienestar sino instantes sin tormenta.
Elijo estar bien , de bien y de mal ,elijo equilibrio en mis jornadas crear .
Para pasar de una a otra y que ningún periodo que fuese durase mucho tiempo.

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